“Grolar”. Cuatro poemas de Raúl García Rodríguez
Blancas bestias de poliéster para los enfermos,
La enfermera pasa lista muy temprano,
finjo dormir y aguanto la tos
mientras ella cuenta mis latidos
y las gotas de la lluvia soñada por mi frente
Sin voltear a verla
sé que frunce el ceño al lado de mi cama
También el cuidador del zoológico
luce pensativo en su palmo de tundra artificial:
algo pasa con el oso más longevo,
su cubeta sigue llena de comida
Bajo la sábana blanca
igualmente he perdido el apetito
En mi habitación
alguien juega al avión con la cuchara,
la sopa forma estelas de vapor
como el vaho de bestias
sólo hambrientas de libertad
*
En 1984 Nanuka llegó a Chapultepec
en un vuelo procedente de Canadá
Vivió en el zoológico
más de lo que ha vivido
cualquier osa polar en cautiverio
Treinta y cuatro años en su especie
equivalen a varios siglos
en la ciudad más contaminada de América
Dicen que las partículas suspendidas
recortan la esperanza
Es como crecer bajo la atmósfera
de un hogar donde la neblina dice “bienvenido”
a todo aquel que toca la puerta
Algún día la longevidad
será casi tan extraña
como ver un osezno que vuela
rumbo al Distrito Federal
con boleto pagado en clase turista
*
Desde la ventana del hospital
he visto hombres de corbata negra
que mantienen abierta la puerta
de nuevas y viejas funerarias
Beben café a cualquier hora del día
y reciben los claveles
llegados con remitente de hijos lejanos
que no encontraron vuelos disponibles
ni motivos de peso para volar de improviso
a esta ciudad
También hay tiendas de regalos
con festivos anuncios de neón,
osos de felpa y flores idénticas
a las que adornan cualquier epitafio
En el fondo se trata de no llegar
con las manos vacías
a la habitación de esos pacientes
sin historial de alergias a la felpa,
al polen, a las visitas
*
En la tienda de recuerdos del zoológico
vendieron osos con "Nanuka"
bordado en una pata
En mí no muere la idea
de que las creaturas de felpa sobrevivirán
a todas las flores,
y a todos los animales en cautiverio
Se requiere más que una larga sequía
para matarlos de hambre
Se requiere más que olvido
para jalar el hilo suelto de los recuerdos
vendidos a los turistas
Viene a mi cabeza
la supervivencia del más apto
Un oso de poliéster no necesita aire puro,
agua dulce,
carne en abundancia antes del invierno,
aunque un abrazo le viene bien
de vez en cuando
Su cuerpo tardará en descomponerse
más de cinco siglos
como toda especie que llega
con etiquetas indelebles
de China o de Taiwán
finjo dormir y aguanto la tos
mientras ella cuenta mis latidos
y las gotas de la lluvia soñada por mi frente
Sin voltear a verla
sé que frunce el ceño al lado de mi cama
También el cuidador del zoológico
luce pensativo en su palmo de tundra artificial:
algo pasa con el oso más longevo,
su cubeta sigue llena de comida
Bajo la sábana blanca
igualmente he perdido el apetito
En mi habitación
alguien juega al avión con la cuchara,
la sopa forma estelas de vapor
como el vaho de bestias
sólo hambrientas de libertad
*
En 1984 Nanuka llegó a Chapultepec
en un vuelo procedente de Canadá
Vivió en el zoológico
más de lo que ha vivido
cualquier osa polar en cautiverio
Treinta y cuatro años en su especie
equivalen a varios siglos
en la ciudad más contaminada de América
Dicen que las partículas suspendidas
recortan la esperanza
Es como crecer bajo la atmósfera
de un hogar donde la neblina dice “bienvenido”
a todo aquel que toca la puerta
Algún día la longevidad
será casi tan extraña
como ver un osezno que vuela
rumbo al Distrito Federal
con boleto pagado en clase turista
*
Desde la ventana del hospital
he visto hombres de corbata negra
que mantienen abierta la puerta
de nuevas y viejas funerarias
Beben café a cualquier hora del día
y reciben los claveles
llegados con remitente de hijos lejanos
que no encontraron vuelos disponibles
ni motivos de peso para volar de improviso
a esta ciudad
También hay tiendas de regalos
con festivos anuncios de neón,
osos de felpa y flores idénticas
a las que adornan cualquier epitafio
En el fondo se trata de no llegar
con las manos vacías
a la habitación de esos pacientes
sin historial de alergias a la felpa,
al polen, a las visitas
*
En la tienda de recuerdos del zoológico
vendieron osos con "Nanuka"
bordado en una pata
En mí no muere la idea
de que las creaturas de felpa sobrevivirán
a todas las flores,
y a todos los animales en cautiverio
Se requiere más que una larga sequía
para matarlos de hambre
Se requiere más que olvido
para jalar el hilo suelto de los recuerdos
vendidos a los turistas
Viene a mi cabeza
la supervivencia del más apto
Un oso de poliéster no necesita aire puro,
agua dulce,
carne en abundancia antes del invierno,
aunque un abrazo le viene bien
de vez en cuando
Su cuerpo tardará en descomponerse
más de cinco siglos
como toda especie que llega
con etiquetas indelebles
de China o de Taiwán
Poemas incluidos en Grolar,
Premio Nacional de Poesía “Ignacio Manuel Altamirano” 2021
(de próxima aparición).
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Ilustración de Nara Rosetto. |
_______________
Raúl García Rodríguez (Zacatecas, 1981). Poeta y periodista. Maestro en Filosofía e Historia de las Ideas por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Autor de cuatro libros de poesía: De Cuerpo Presente (2015), Hemeroteca (2018), Mochila de princesas (2019) y Grolar (2022). Ha recibido los premios nacionales de poesía “Gilberto Owen Estrada”, “Ramón López Velarde” e “Ignacio Manuel Altamirano”.
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