Al momento de entrar a un circo

Ezequiel Carlos Campos
Somos las peores bestias de la creación.
Alejo Carpentier


Cuando niño, pensaba que los circos eran algo macabro: los payasos con sus risas falsas, los contorsionistas que podían desaparecer en una caja, los acróbatas, voladores como aves. Siempre me dijeron que el lugar era algo mágico, interesante, porque toda esa gente era de otro mundo, únicos, maravillosos. Al momento de entrar a un circo mi corazón latía con rapidez, quizá de nervios, de miedo, de tristeza, vi a los espectadores burlarse de la Mujer Barbuda, de los enanos, sorprenderse por los acróbatas o domadores de leones, haciéndonos reír, como si les pidiéramos un favor. El circo no era mágico. Sabía que había algo más que un simple espectáculo: la convivencia entre los cirqueros y los que le dan vida a éste. La palabra esclavitud me llegaba a la mente, unos esclavos que soportaban burlas, de no tener un lugar fijo para vivir. Sabía que el circo era una familia, pero una familia viviendo en sumisión, donde se cuentan historias y se está porque a lo mejor no hay otro lugar a dónde ir.
Una vez vi que en un circo maltrataban a los animales que eran parte de sus espectáculos, a los fenómenos, como les llamaban, los trataban de mala manera por no aprenderse sus rutinas. Los payasos, cuando se quitaban el maquillaje, parecían como siempre me parecieron: angustia, tristeza, con sonrisas falsas. Ir a un circo era algo melancólico. Qué desgracias pasarían, cuántas burlas. Descubrí que el dueño del circo podía hacer de ellos lo que quisiera.
Al momento de entrar a un circo reflexionaba, quería que esos personajes sorprendentes fueran libres. El Circo Macabro hacía en mí que, al entrar, la piel se me erizara y viera todo lento, en penumbra, con los payasos saludándome, bailando. Sólo quería que fueran amados. Somos unas bestias, las peores de la creación, decía mientras al hombre sin piernas ni brazos, sentado frente a todos, se le salía una lágrima por las risas de los espectadores.


Comentarios

  1. Muy de acuerdo
    me gustas más estos escritos
    que los ensayos, sólo mi opinión.

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  2. En un texto académico no se puede jugar mucho con las situaciones, con el lenguaje, es el caso de los ensayos; por otro lado, en este tipo de escritos uno puede poner todo, las emociones, los sentimientos, quizá por eso tu agrado, por lo que se cuenta, por lo bello que es el lenguaje en una reflexión.
    De acuerdo con tu comentario, y gracias por la lectura.

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