Algo claro, algo confuso y algo nuevo

Salvador Alejandro Ortiz Juárez


José Revueltas


El lenguaje es algo que nos caracteriza como especie, nos hace ser lo que somos, es parte de nuestro ser. ¿Existe sólo un lenguaje? Por supuesto que no. Tiene sus variantes y sus modos, navegamos a través de ellos para comunicarnos con los demás. Uno de los principales tipos de lenguaje es el idioma. En este corto ensayo se abordará la manera del uso de dos formas concretas del idioma: la refinada y la vulgar.
Muchos autores, al momento de escribir, consideran que la manera en la que escriben debe de ser de una forma específica, que deben unificar la forma de narración a un solo tipo de lenguaje de forma radical. Algunos optan por utilizar una escritura llena de tecnicismos, palabras rebuscadas y construcciones complejas. Otros hacen lo contrario: usan la lengua común, vulgar, simple, y de allí nacen sus escritos. Hay quienes buscan un punto intermedio entre ambas posturas y crean algo que no es ni muy refinado ni muy vulgar, algo neutro. Pero hay un pequeño grupo de personas que unifican lo mejor de ambas partes e intentan crear algo diferente. Lamentablemente muchos fracasan y sus creaciones se pierden en la inmensidad del tiempo. Aquellos que lo consiguen tienen en sus manos algo inalcanzable y añorado por algunos, algo condenado y desechado por otros. José Revueltas pertenece a ese último grupo cuyo manejo del idioma es impresionante.
José Revueltas en su texto “El lenguaje de nadie” nos da un ejemplo de esa peculiaridad lingüística. El uso de palabras que no se manejan de manera común es algo que está presente en todo el texto del autor, a veces de manera muy notoria; otras, muy sutiles, tal es el caso de los siguientes ejemplos:
“Doña Aquilina, no obstante de sus sesenta años, era una mujer erguida, derecha, llena de vivacidad en los ojos, siempre con un vestido de raso negro y un dogal de terciopelo al cuello del que pendía una medallita de plata”.[1]
“En los ojos del tonto había una comunión, una dulzura, como si el imbécil comprendiera todos los pensamientos, todas las esperanzas de Carmelo, quien sintió en ese momento que era de lo más sagrado este compromiso y que había que entregarle la botella, a pesar de que le doliera tanto hacerlo”.[2]
Por otra parte, su lenguaje vulgar es mucho más notorio y fácil de detectar y está a lo largo de toda la narración entremezclándose con el refinado como se muestra en los siguientes extractos: “Hágame la santa gracia de venir a mirar la tierrita, pa que se convenza de que de a tiro no vale ni tantito así de puro triste, de puro güena pa nada es”.[3]
“—Es que para mí es güeno hasta lo más pior, doña Quilina —dijo entonces con una desesperación ansiosa, seguro de antemano que tampoco estas palabras estaban dichas de modo que la anciana las comprendiera, a pesar del angustioso esfuerzo que su mente hacía para construirlas como debe de ser—. Cuando uno está tan abajísimo que mero ya ni es uno cristiano, sino como animales, y ni eso, le perece güeno hasta lo más pior”.[4]
En este último ejemplo no sólo está presente el lenguaje vulgar, sino que hay una mezcla entre ambas formas que crean una sola entidad que es fascinante, bella y distinta de las demás.
A pesar de las grandes diferencias que pueden notarse a primera vista entre estas formas del idioma, son más unidas y parecidas de lo que aparentan. José Revueltas nos enseña que ambas pueden trabajar en conjunto con gran armonía y crear algo extraordinario, fuera de serie.
Es así como él nos muestra que, sin importar las variantes que tomemos de la lengua, no significa que tenga que cerrarse sólo a ellas, sino que abre un infinito mundo de posibilidades en el que podemos y debemos aventurarnos, sólo hace falta dar el primer paso.



BIBLIOGRAFÍA:
Revueltas, José, Dormir en tierra, México, Era, 2008.



[1] José Revueltas, Dormir en tierra, México, Era, 2008, p. 85.
[2] Ibid., p. 87.
[3] Ibid., p. 88.
[4] Ibid., p. 84.

Comentarios

  1. Deberías usar un fundamento teórico, te haría bien. Por cierto también deberías alejarte de los prejuicios lingüísticos, eso no te hace bien. Lol

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    1. Estoy de acuerdo con lo del fundamento teórico, pero conozco la situación en que se escribió este ensayo y lo justifica, jaja. Puede ampliarlo si así lo decide con esta sugerencia. :)

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    2. ¿Cómo puedes justificar la falta de fundamento teórico? ¿Cómo lo llamarías ensayo? Las cuestiones extra académicas no tienen porque intervenir en la objetividad del ensayo.

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