Cuerpos de papel: cinco poemas de Alejandro Franco


Columpio

La palabra es una forma de mirar 
lo que no está.
Carmen Villoro

En el oído hay un columpio de palabras
donde las imágenes juegan
a llegar cada vez más alto

Gritan como niños correteando en el parque
reflejando lo que alguna vez significó
vivir la inocencia y ahora es
un fulgor despojado
Señal desierta
largo caminar entre nostalgias

Las palabras son la historia
de alguien que se va o regresa
que permanece o se pierde
tras la búsqueda constante de sus pasos
Son el trazo donde se columpia
el recuerdo: figuras que ya no están
pero se tocan
con las cuerdas de la voz

Es posible desvelar sus secretos
asignar el exacto balanceo de su ritmo
morderla como una fruta prohibida
o simplemente exprimirla
hasta vaciar el zumo
Lo que no es posible es ahuyentar a las moscas
que zumban alrededor
de oraciones rancias

Un columpio de voces
me reitera que solo soy un hombre
habitando sus propios restos
removiendo la llama escrita
en cuadernos equivocados


Cuerpos de papel

Respiro sobre libros
que perdieron hojas en el invierno

Los abrazo con fuerza
para que sus letras hieran menos
y persista el aliento
entre sus páginas

Suspiro sobre cuerpos de papel:

memoria revelada en huellas de tinta
creciendo en mis manos
vasta e incontenible
como la fecunda imaginación
de un bosque


Voces

Entes que vagan de noche
por la habitación
remueven penumbras
y alteran el reposo
tejido en la almohada
Afilan murmullos
para apuñalar el pensamiento

Algunos recuerdos
sobreviven más de lo deseado
drenándome la sangre
de los ojos

Otros
aún se burlan
de mi corazón de paja
con sus voces de fuego


Los amantes

Los amantes vagan de noche
a merced del perfume o la sonrisa
bordeando el abismo de otros cuerpos
Son tramperos adictos al delirio

Construyen un nido en los labios
para guarecer secretos y cobijar vivencias
para no olvidarse
Enardecidos por el beso, relumbran

Su aliento se estremece sobre la desnudez
con la que ensayan una breve eternidad
Y refinan el arte de la inmersión
bajo el océano revuelto de las sábanas
al flotar en las olas del tacto

Los amantes incendian con la lengua
todo residuo de silencio
dilatando la ebullición de la sangre
hasta templar el corazón

Le temen a las alturas y sin embargo
van agarrados en caída libre
hacia el vacío de la sed
Prometen lo que no saben
y saben lo que no debieron prometer
Son culpables e inocentes
de toda hora calcinada
en que diálogos y besos zarpan
hacia un mar de cenizas

Los amantes escriben en el cuerpo
la historia de sus manos
Trazan rutas de piel que sólo ellos
reconocen con las yemas
viajando de una claridad a otra
por la misma sombra

Los verdaderos amantes
son más que compañeros de alcoba:
se toman el tiempo necesario
para morir y resucitar
juntos
cada noche


Última germinación

Siembro mis restos
Absorbo la poca humedad
que le queda al deseo

Entre verbos germino
a la orilla de labios silenciados

A pesar de la sequía
nacen lenguas poderosas
en mi tallo
Retumban libremente
por este valle de escombros
Jamás volverán a enmudecer
ni a desprenderse ante la indolencia
de oído alguno

Crezco
me despliego entre llamas, vientos
y no me quemo

Y canto
al pie del mundo
y mi voz
atiza
el fuego


Estos poemas pertenecen al libro
Ramaje de sangre (Ediciones el viaje, 2021).



______________
Alejandro Franco (Guadalajara, Jalisco, 1979). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Ha colaborado con poemas en diversas revistas digitales, así como en algunos eventos de lectura. También fue parte del VII Encuentro de Poetas “Francisco González León” (Lagos de Moreno, 2020). Su primer libro de poesía, Tu rostro sin ti (Acento Editores) se publicó en mayo de 2019. Su segundo poemario, Ramaje de sangre (Ediciones el viaje), acaba de ser publicado en diciembre de 2021.

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