Tenacidad furibunda. Tres poemas de Damián Jerónimo Andreñuk


Tenacidad furibunda

Mi desesperación es una lágrima inservible.

Meditando
percibo los saludos de un amigo
que se murió hace mucho tiempo.

He soportado el rigor, los embates, la desventura.
Una mujer espiritual me dio lo infinito.
Vi estallar en delirio mi última inocencia.

Mi desesperación es un frenético cangrejo.
        Una gaviota solitaria
    que cae entre huracanes.

Meditando
observo mis pasiones más terribles
que cantan en el borde de mis venas.

Sé que luego el cementerio y flores y gusanos.
Alimento con mi sangre mi tenacidad furibunda.
Anochece lentamente en medio del Milagro.

Mi desesperación es una sombra
        un cuchillo
        un alarido.


Una voz abandonada

Estuve así.
En las habitaciones temblorosas del delirio.
En el valle sin sosiego de la desesperanza.
Entre parásitos envilecidos y cobardes.
Atontado ingenuamente por enamoramientos ridículos.

Nací con una voz abandonada.
Y aunque este mundo me aturde
en todo mi esqueleto hay algo real.

Como pétalos quebrados mi antigua alegría.
Cada miedo, cada pudor nos pone una máscara.
Lo más hermoso tiene aroma femenino.

Día tras día veo mi piel desgastándose
        y no importa
(la vejez es un portal, es otro reino)

Estuve así.
Errante, oyendo mi tristeza como un himno.
Perdido en paraísos de hipocampos como en la fantasía de un niño.
Viviendo con dolor y dignidad como un zafiro incendiándose.


Consideraciones

Con sentimientos poderosos vienen grandes cicatrices.

Antes de cada tormenta se oye todo más intenso.

Los grillos tienen algo sobrenatural, telepático.

Nada importante se consigue con la falsedad.

La envidia y la comparación nos disminuyen, nos torturan.

Nos llenan de mentiras y miedo a rechazarlas.

Nos inoculan el vicio de familiarizar aberraciones.

La verdad a cualquier precio es el mandato del artista.

La auténtica literatura eleva y fortalece.

Hay demonios invisibles que se nutren de la angustia.

Hay muchos seres muy astutos, pero sin sabiduría.

No hay que aceptar jocosamente agresiones perversas.

Las putas venden para siempre lo sagrado.

El mejor logro es liberarse de la vanidad.

Justificamos nuestra cobardía con excusas pueriles.

Ningún parásito o reptil puede vencernos cuando amamos.


Mijaíl Lariónov, "Calle con farolas", 1913. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid.

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Damián Jerónimo Andreñuk (City Bell, La Plata, Buenos Aires, Argentina, 1986). Reside en Villa Elisa. Publicó nueve libros, todos a través de Certámenes en diferentes editoriales: Omisiones (2010), Portales al vacío (2011), Formas concretas (2013), Silencio de crisálidas (2015), Metástasis (2015), Vértigo insondable (2017), Música del polen (2021), Yamila (2021), Donde orinan los lobos (2021) y Dimensiones de lo breve (2022).

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