Los perros y los gatos. Seis poemas de Juan Manuel Díaz


Los perros

Son los perros,
El agua turbia de los desahuciados,
El agrio fruto de los envenenados,
Los espectros que aúllan a la noche,
El desconsuelo de lo rutinario,
Un ave muerta en alto vuelo.

Los perros muerden sus cadenas,
Se muerden y sangran para sobrevivir,
Huelen el miedo de los hombres
Y le ladran como a gatos.

Son los perros…
Algunos los llaman poetas,
Otros los llaman los perros.


Los gatos 

Como los gatos,
Buscas caricias 
Para rechazarlas,
Me convences que 
Donde hay gatos
No hay ratas, 
Solo perros que te 
Ahuyentan y te ladran.

No despiertes, 
Afuera es oscuro 
Y acá somos indiferentes,
No despiertes,
Tu mirada es la noche…
Yo no puedo vivir
Sin la oscuridad de la noche.


Elegía 

Dejo mi nombre:
En los abrazos sinceros,
En los pupitres con nuestras iniciales,
En los juguetes perdidos de la infancia, 
En las palabras ocultas,
En las páginas rasgadas, 
En el llanto contenido de los desamparados,
En el malestar de los dolientes, 
En las flores de mi sepultura,
En las miradas entrecruzadas y
En el vidrio ensangrentado por 
Nuestro pacto de sangre.

En los espejos que simularon mi figura
Dejo mi perfume primigenio y al individuo
Vengativo que en vida no pude apaciguar.


Odio 

Soy un sordo a tu voz parca,
Es la peste lo que haces y 
Es la peste lo que no haces;
Eres larvas, por la forma en
Que te mueves,
Es la muerte el halo 
Oscuro que dejas en cada
Paso de tu caminar,
Eres sangre en la forma
Que desprecias y 
Es la peste los besos 
Que guardas para otros
Que no soy yo;
Eres larvas, muerte,
Sangre y peste 
¡Por qué te odio!


Éxodo

Abandonemos esta tierra
Antes de que el gallo cante,
Antes que la noche se desplome 
En los rincones de los 
Callejones abandonados,
Antes de que nuestras oraciones
Purifiquen nuestros pecados;
Huyamos de esta podredumbre,
Para que este mundo vuelva a ser 
Habitable, para que este mundo se 
Purifique del espantoso germen de nuestra raza,
Del mal de nuestras idolatrías,
De las guerras y del odio de nuestros 
Congéneres.
Abandonemos todo quizás
Los dioses en sus oscuras sombras vuelvan a 
Preguntar por nuestros nombres.


Fe

Que los poderosos no 
Den falsas esperanzas 
A las multitudes mendigantes, 
Que la lluvia riegue los
Campos secos para 
Consolar a los hambrientos,
Que el filo de la espada atraviese
Los corazones apesadumbrados por los
Padecimientos del amor no correspondido;
Seamos honestos, este mundo 
No apesta, apestamos nosotros, 
Y aunque digan que no tenemos reparo 
Tengo fe en la humanidad, 
Tengo fe en que algún día 
Lo destruya todo.



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Juan Manuel Díaz (Mar de Plata, residente en Lebu, Chile, 1990). Poeta y compositor aficionado. Licenciado en Pedagogía en Historia y Geografía. Miembro del taller literario Esquinas de un Círculo en la ciudad de Lebu y cofundador del fanzine Chonchón. Destacan entre sus escritos “Saloma” (Mención Honrosa I Concurso de Microcuentos Lebu en Pocas Palabras, 2012), “Dial” y “Que los cerros no hablen”. En 2018 publica su primer poemario, Larvario.

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